¿Qué cuidados especiales necesitan nuestros pájaros en verano?

Con la llegada del verano y las altas temperaturas, a los humanos nos gusta ponernos los bañadores, hacer la maleta e irnos de vacaciones a la playa o la montaña. Pero ¿qué pasa con nuestras mascotas? Y, en especial, ¿qué pasa con los pájaros en verano? ¿Cómo les afecta el calor? ¿Cómo cuidar de nuestras aves en verano?

Como ya sabemos, las aves son animales especialmente delicados, que pueden pasarlo mal en situaciones extremas, ya sea por frío, por calor o por estrés. Por eso debemos tomar precauciones especiales en las temporadas de invierno y verano. En otra ocasión te explicamos cómo cuidar de tus mascotas voladoras en invierno y hoy venimos a contarte cómo cuidar de tus pájaros en verano.

¿Cómo afecta el calor a los pájaros?

Puede que no lo sepas aún, pero la temperatura corporal habitual de los pájaros es realmente alta (40-42ºC), por lo que pierden agua por evaporación muy rápidamente. Por otro lado, necesitan un cierto nivel de humedad y la sequedad del ambiente puede repercutir en su salud. Además, las aves son muy nerviosas y el calor extremo podría estresarlas más.

Debes prestar especial cuidado con aves obesas (ya que los altos niveles de grasa impedirán que el calor se libere del cuerpo correctamente) y las más pequeñas (su alto metabolismo y su pequeño tamaño aceleran la deshidratación).

Alimentación en verano

En verano es importante mantener una alimentación equilibrada y completa, eliminando grasas y procurándoles más frutas y verduras, que no solo les proporcionarán muchas vitaminas y nutrientes, sino también hidratación, ya que las frutas y verduras (como la sandía y el pepino, por ejemplo) contienen una gran concentración de agua.

El ave siempre debe disponer de agua fresca y si tenemos varias es una buena idea añadir más bebederos. Por el contrario, añadir suplementos al agua en esta época quizá sea contraproducente pues el cambio de sabor podría provocar que las aves dejarán de beber o lo hicieran menos a menudo.

Además, con el calor pueden proliferar rápidamente hongos y bacterias en alimentos y bebidas, que inevitablemente afectarán a la salud de tus aves. Mantén siempre un ojo sobre estos, limpia los restos no comidos y los bebederos, cambia el agua y las frutas cada poco tiempo y mantén la jaula limpia para evitar las enfermedades.

¿Dónde colocamos la jaula?

Si durante todo el año mantenemos la jaula en el exterior, es normal que nos planteemos dónde poner la jaula ahora que llega el verano. ¿Estará más cómodo nuestro pájaro en el exterior disfrutando del aire o sería mejor idea introducirlo en la casa?

Es preferible colocar la jaula en un lugar fresco y alejado de la luz solar directa. En la medida de lo posible, buscaremos una estancia donde la temperatura ronde los 21ºC, al menos durante las horas de más calor (de 12 a 6 o 7 de la tarde). Pero ten en cuenta que mantener a tu ave dentro de casa también requiere de ciertas condiciones: debes apartarlas del aire acondicionado y de las corrientes de aire, que harían enfermar a tu mascota.

Muda de las plumas

Todas las aves mudan las plumas, y, aunque no todas las especies lo hacen a la vez, por lo general este proceso se da al final del verano. Producir nuevas plumas es un proceso complejo y que requiere un enorme gasto de energía por parte del ave, por lo que es importante dedicarle unos cuidados especiales en estos momentos. Consulta con tu veterinario cuál sería la alimentación más adecuada para favorecer este proceso.

Cuándo empezar a preocuparse

Como ya hemos comentado, lo habitual será que tu mascota se ponga algo más nerviosa con el calor o que, quizá, le dé un pequeño bajonazo de energía. Estos signos son normales, pero debemos prestar mucha atención para ser capaces de determinar si están pasando calor y solucionarlo antes de que sea demasiado tarde. Signos normales de calor son las plumas pegadas al cuerpo, inquietud, separar las alas del cuerpo o respirar con el pico abierto – podemos aliviar estos síntomas trasladando al ave a una zona fresca y pulverizándolos con un poco de agua suavemente. Sin embargo, si ves que tu ave ha bajado al suelo de la jaula y está muy apática, tiembla, presenta convulsiones o ha perdido el conocimiento debes acudir al veterinario de inmediato.

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